
Si por mí fuera, nunca acabaría de amanecer.
¡Que no te irías de mi cama, amor, no te irías!
Y, aunque te fueses, yo estaría retozando
en las sábanas con tu olor impregnadas.
Si por mí fuera, sin meta caminaría contigo
y, aunque el camino de escollos se llenara;
con tus manos y las mías entrelazadas, andaría…
Si por mí fuera, tu voz nunca se callaría.
Tus palabras en mi oído sonarían como un eco
y, como cada mañana, cada tarde, cada noche;
serían las campanas del reloj de mi vida.
Si por mí fuera, no finalizaría el día
para no terminar de olerte, oírte y besarte…
Y si este acaba porque el sol se pone,
duerma en tu regazo con tus brazos por almohada.
Y si amanece y no estás en mi cama,
si camino y no andas a mi lado,
si escucho y no oigo tu voz;
que acabe el día y anochezca pronto
para, si por mí fuera, amarte en sueños…
¡Que no te irías de mi cama, amor, no te irías!
Y, aunque te fueses, yo estaría retozando
en las sábanas con tu olor impregnadas.
Si por mí fuera, sin meta caminaría contigo
y, aunque el camino de escollos se llenara;
con tus manos y las mías entrelazadas, andaría…
Si por mí fuera, tu voz nunca se callaría.
Tus palabras en mi oído sonarían como un eco
y, como cada mañana, cada tarde, cada noche;
serían las campanas del reloj de mi vida.
Si por mí fuera, no finalizaría el día
para no terminar de olerte, oírte y besarte…
Y si este acaba porque el sol se pone,
duerma en tu regazo con tus brazos por almohada.
Y si amanece y no estás en mi cama,
si camino y no andas a mi lado,
si escucho y no oigo tu voz;
que acabe el día y anochezca pronto
para, si por mí fuera, amarte en sueños…