Os invito a que visitéis el blog de LA MUJER AZUL. Tenéis el enlace en esta página. Espero que os guste.

martes, 8 de febrero de 2011

No soy rara, soy azul...


No soy rara, soy azul.
Fundida con el mar,
con el cielo.
Ardiente pasión
y, otras, hielo.
Oculto en mi corazón,
tengo un pájaro azul
que es prisionero,
al que debo libertad,
dulce vuelo…
No soy rara, soy azul.
Gota de lluvia,
dormida en la nube.
A veces, fuego
y, otras, nieve.
He abierto la jaula
a mi cautivo.
Ahora mi corazón,
que vuela libre,
vuelve a estar vivo.

lunes, 7 de febrero de 2011

Pájaro azul.


Porque siempre que lo leo me remueve las entrañas.




Hay un pájaro azul en mi corazón

que quiere salir

pero soy duro con él.

Le digo quédate ahí dentro,

no voy a permitir que nadie te vea.

Hay un pájaro azul en mi corazón

que quiere salir

pero yo le echo whisky encima

y me trago el humo de los cigarrillos,

y las putas y los camareros

y los dependientes de ultramarinos

nunca se dan cuenta

de que está ahí dentro.

Hay un pájaro azul en mi corazón

que quiere salir

pero soy duro con él.

Le digo quédate ahí abajo,

¿es que quieres hacerme un lío?

¿es que quieres joder mis obras?

¿es que quieres que se hundan

las ventas de mis libros en Europa?

Hay un pájaro azul en mi corazón

que quiere salir

pero soy demasiado listo.

Sólo le dejo salir a veces

por la noche

cuando todo el mundo duerme.

Le digo ya sé que estás ahí,

no te pongas triste.

Luego lo vuelvo a introducir,

y él canta un poquito ahí dentro,

no le he dejado morir del todo

y dormimos juntos;

así con nuestro pacto secreto.

Y es tan tierno

como para hacer llorar a un hombre,

pero yo no lloro,

¿lloras tú?

(Charles Bukowski)

viernes, 28 de enero de 2011

Por quererte...


Yo no sabía

que tu amor escondía

la soledad.




(Efecto Mariposa)

lunes, 14 de junio de 2010

Si por mí fuera...


Si por mí fuera, nunca acabaría de amanecer.
¡Que no te irías de mi cama, amor, no te irías!
Y, aunque te fueses, yo estaría retozando
en las sábanas con tu olor impregnadas.
Si por mí fuera, sin meta caminaría contigo
y, aunque el camino de escollos se llenara;
con tus manos y las mías entrelazadas, andaría…
Si por mí fuera, tu voz nunca se callaría.
Tus palabras en mi oído sonarían como un eco
y, como cada mañana, cada tarde, cada noche;
serían las campanas del reloj de mi vida.
Si por mí fuera, no finalizaría el día
para no terminar de olerte, oírte y besarte…
Y si este acaba porque el sol se pone,
duerma en tu regazo con tus brazos por almohada.
Y si amanece y no estás en mi cama,
si camino y no andas a mi lado,
si escucho y no oigo tu voz;
que acabe el día y anochezca pronto
para, si por mí fuera, amarte en sueños…

jueves, 10 de junio de 2010

Dolor...


Los dos en el mismo lecho

y, sin embargo, tan lejos...

De repente, me acaricias,

buscas mi cuerpo,

tus dedos arañan mi piel,

con ansia, con prisas.

Me abrazas, me penetras,

me posees como a un tesoro

y comienza el vaivén,

con deseo, con avidez...

Tus jadeos, tu sudor,

se pegan a mí al completo.

Entras, sales de mi vientre

y llega a ser un tormento.

Aceleras, llega el clímax

y me fuerzas más y más.

Suspiros, jadeos, gritos...

Se acaba el acto, terminó ya.

Y ¿después?, ¿qué hay después?

Te giras, me das la espalda,

saciado ya el deseo, la ilusión

... sólo ha sido una posesión.

Y me acurruco a tu lado,

en tu espalda; esperando,

mientras arden mis entrañas

... una palabra de amor.

Los dos en el mismo lecho

y, sin embargo, ni un beso...

martes, 4 de mayo de 2010

Quiero...


Quiero besarte la voz...
No para callar tus palabras,
ni para callar tus silencios;
sino para sentir en mis labios
el calor que ellas emanan
antes de que el aire las enfríe.
Besarte y embriagarme,
besarte para endulzarme
y llenarme de sonido,
llenarme de sentidos;
notando como mi cuerpo
se estremece de placer.
Quiero besarte la voz...
A pesar de que mis dedos
no han rozado todavía
el ovalo de tu cara,
la carne de tus labios,
la forma de tu cuerpo...
Porque ya no me conformo
con escuchar en la noche
tus palabras y tus suspiros,
sentirte y no acariciarte;
porque busco en la penumbra
la forma de capturarte…
Quiero besarte la voz.

lunes, 22 de febrero de 2010

Duelo.


Mi corazón no quería, pero le obligué...

Otras veces, él quería y yo no.

¡Me he vengado!

He sido injusta.

Ahora, ni él ni yo queremos...

pero mi sangre corre

con lágrimas suyas y mías.

viernes, 19 de febrero de 2010

Sequía...


Que de amor no se muere,
que de amor no se vive,
que no se vive de sueños,
que no se sueña despierto.
Que las lágrimas no son ríos,
que la lluvia no es mi llanto,
que la paz no está en la guerra,
que no hay guerra entre los dos.
Que no sale el sol de noche,
que la luna no me baña,
que el viento me azota,
que las palabras duelen.
Que los abrazos no están,
que no siento tu mirada,
que me seco poco a poco,
que he perdido la fe.
Que no creo en los milagros,
que ya no me quedan flores,
que ya no me quedan manos
para rozar esos labios,
que han hecho de la mentira
una alfombra de cristales
por la que mis pies, sangrando,
caminan hacía el final.

domingo, 31 de enero de 2010

Añoranza.


Y siento, de repente, un abrazo
que me envuelve toda,
que me reconforta
aún en la distancia.
Y me faltan sueños,
alientos y miradas;
echar de menos un amanecer
teñido de lila y azul,
y la falta de una presencia
que me haga sentir el calor
... de ese beso.
(A mi Capitán, por mostrarme otro trocito de su vida)

lunes, 30 de noviembre de 2009

La cebolla.


Había una vez una princesa que vivía rodeada de lujos por todas partes. Su padre, el rey, la colmaba de caprichos a cada cual más extravagante; provocando en ella un carácter despótico y vanidoso. Quería ser la más hermosa, destacar sin que nadie la hiciera sombra, acumular vestidos y más vestidos que sólo usaba una vez.
Un día, paseando aburrida por palacio se topó con una de las sirvientas.
- ¿Qué haces torpe? ¿Cómo osas tropezarme?
- Perdonad, majestad.- respondió la doncella.
Pero algo llamó la atención de la orgullosa princesa: el delantal de la joven brillaba de una manera especial, tanto que la mirada de cualquiera se hubiera clavado irremediablemente en aquella antes que en la hermosa tez de la soberana.
- ¿Se puede saber a qué se debe el brillo de tu delantal?- inquirió la princesa.
- Soy la encargada de limpiar los objetos de cobre que hay en palacio, de ahí que mi ropa se manche con esa tonalidad.
La princesa apretó el paso hacia sus aposentos de forma airada.
- No puede ser, - pensó-, la ropa de esa harapienta brilla con más luz que cualquiera de mis vestidos. Es intolerable.
Paso la noche en vela, no resistía aquella luminosidad que incluso se reflejaba en los cabellos de la sirvienta. Nadie brillaría más que ella, tenía que poner fin a ello sin demora. A la mañana siguiente, llamó a la criada a su presencia. No pudo evitar una crispación inusual al verla aparecer con aquel halo cobrizo.
- He de hacerte una propuesta que deberás cumplir, pues de lo contrario, tú y tu familia seréis desterrados del reino para siempre.
- Pero majestad, ¿qué he hecho para enojaros?- se lamentaba la doncella.
- ¡Silencio!... Confeccionarás un vestido para mi que tendrá el color y el brillo de tu delantal. Tienes una semana para ello, si no cumples la desgracia caerá sobre ti. Serás castigada y expulsada sin piedad.
La joven no podía parar de llorar, no entendía la furia de la princesa. Ella sólo hacía su trabajo. Así que le pidió unas horas para meditar la respuesta. Las lágrimas no dejaban de correr por su rostro y en su cabeza la preocupación por su familia era su mayor agonía. Pensó y pensó… Al rato, se personó ante la vanidosa princesa.
- Está bien, haré el vestido para vos, pero con una condición: Deberéis de poneros todos los vestidos que poseáis antes que el mío. Sólo así cumpliré vuestro deseo.
- Acepto la propuesta, - dijo la princesa-, en una semana nos vemos aquí.
Todo el reino estaba entusiasmado con el acontecimiento, se había corrido la voz y la gente se agolpaba a las puertas de palacio para no perder detalle del suceso. Las damas fueron colocando uno a uno los vestidos a la princesa. Uno encima de otro, de manera que cada vez costaba más la labor. Hasta cien vestidos hubo que recolocar sobre el cuerpo de la joven. Entonces, y sólo entonces, apareció la doncella con su delantal de cobre. En sus manos traía el vestido más hermoso que jamás ojos hubiesen visto. Brillaba mucho más que el delantal de la criada, mucho más que los rayos de sol al atardecer, más que todo el oro del mundo. Con gran cuidado, lo colocaron sobre los cien que ya llevaba la princesa. Realmente estaba más hermosa que nunca. Aquel color cobrizo la hacía la más bella de todos los reinos del universo.
De pronto, la prenda empezó a encoger, se fue cerrando en torno a la princesa, como una enorme capa cobriza; hasta engullirla por completo. Ante los presentes, aquella masa de vestidos con la muchacha dentro se había transformado en una enorme cebolla.
En el entierro de la princesa, las damas lloraban sin consuelo cuando, repentinamente, sus collares de perlas se rompieron sin saber cómo, esparciéndolas por el suelo. La tierra de alrededor de la tumba las engulló, quedando todas enterradas. La sirvienta y su familia fueron expulsadas del reino, tras lo cual sobrevino una etapa de pobreza como nunca antes habían conocido. Curiosamente, en el lugar dónde fue enterrada y dónde también habían caído aquellas perlas, empezaron a crecer pequeñas cebollitas que no tuvieron más remedio que recoger para poder subsistir. Cada vez que pelaban las cebollas, los habitantes del reino recordaban lo sucedido y lloraban con amargura y tristeza. Desde entonces, todo el mundo llora cuando pela una cebolla, aunque no conozcan esta historia, aunque se pregunten el por qué de tanta lágrima. Es una forma de recordarnos, que todos somos iguales, sin diferencias, sin brillos cobrizos… No importa si sólo te dedicas a limpiar los cacharros de cobre, o si eres una princesa hermosa; tus ojos no podrán evitar llorar cuando peles una cebolla.


(Este cuento lo leí, en mi infancia, en uno de esos tebeos que vendía la kiosquera de mi pueblo. No recuerdo el autor)

miércoles, 24 de junio de 2009

Silencio.


Sólo soy silencio.

Silencio sin sonido,

silencio sin sentido,

silencio sin serenidad,

silencio sin saciar,

silencio sin silenciar…

Sabanas sin sentimientos,

saboteadas, saqueadas,

sacrificadas, sucias…

Seca, separada,

sentenciada, sepultada…

Sobra soledad,

sobra silencio…

Seguiré sobreviviendo,

soltando sollozos,

sacando sonrisas,

sonidos, sudor;

soterrando sortilegios,

sufriendo suavemente,

soñándote, susurrándote…

domingo, 17 de mayo de 2009

Ya no te quiero...


Ya no te quiero…
Porque la rutina se hizo tedio,
ya no me asombras con nada;
y tu proceder me veja.
Ya no te quiero…
Porque antes eras sol y, ahora, oscuridad;
ya no miramos juntos la luna
y tu risa me llena de burlas.
Ya no te quiero…
Porque sólo me golpeas, no me cuidas;
tú mirada es odio, no anhelo;
y tus silencios se tornan gritos.
Ya no te quiero…
Porque contigo ya no soy yo,
ya no quiero que estés en mi;
y no quiero estar en ti.
Ya no te quiero…

Deseo.


Me desgarraste el alma
y me abriste las entrañas
… como nadie.
Pero nunca me sentí más viva.

miércoles, 6 de mayo de 2009

Promesa.


Pase lo que pase,

mantente con vida.

Por mucho que me cueste,

por muy lejos que estés...

Te encontraré.



(El último mohicano)

lunes, 4 de mayo de 2009

Celos.


No duele tanto que la hicieras tuya,

si bien es cierto que la quise mucho;

la pérdida es más intima y aguda

sabiendo que además tú fuiste suyo.


(Shakespeare)

domingo, 3 de mayo de 2009

Te siento.


Te siento tan cerca, que tu aliento
noto al lado de mi boca…
Cual beso a punto de ser dado.
Te siento tan cerca, que susurras
muy despacito en mi oído…
Palabras enlazadas de amor.
Te siento tan cerca, que mi piel
se eriza y yo tiemblo…
Sintiendo caricias verdaderas.
Te siento tan cerca, que si te alejas
me perderé entre tantos sentimientos.

martes, 28 de abril de 2009

Anhelo.


Te admiro, te siento, te añoro.
Ya estás dentro de mi.
Te venero, te sueño, te espero.
Ya no sé vivir sin ti…
Y toda la tristeza,
que me llena de agonía,
se vacía en mis ojos
cada noche, cada día…
Porque dejé que la ilusión
me llevara a la locura.
Te alojé en mi corazón
y he dejado el alma a oscuras…


(22-6-06)

domingo, 26 de abril de 2009

Llamada.


Y por la noche, en mis sueños,

con voz desconocida

pude oir: "¿Adónde vas?".

Alas.


De qué sirven unas alas

si no puedes sentir

el viento en la cara...


(City of Angels)